HC Marbella, Internet y depresión, una relación peligrosa

12.03.2025

Hoy en día resulta complicado imaginar una vida sin Internet, considerándose la conexión en red como indispensable en nuestro día a día; como fuente de información, canal de comunicación, herramienta laboral o plataforma de ocio. Numerosos aspectos de nuestra vida dependen de Internet.

Sin cuestionar su utilidad y necesidad, cada vez son más voces las que señalan el peligro de desarrollar conductas adictivas en relación a las nuevas tecnologías y de su posible relación con otros trastornos mentales como la depresión.

Indicadores de una posible adicción a Internet:

  • Necesidad irresistible de conectarse a Internet.
  • Pasar cada vez más tiempo en línea.
  • Ansiedad y nerviosismo cuando no se tiene acceso.
  • Deterioro de las relaciones sociales y familiares, aislándose y generando conflictos.
  • Disminución de las funciones ejecutivas (actividades mentales complejas).

¿Un uso problemático de Internet puede provocar depresión?

Estudios realizados en los últimos 10 años señalan que desarrollar una adicción a Internet podría incrementar el riesgo de padecer depresión, mientras que sufrir depresión podría aumentar la probabilidad de volverse adicto a Internet.

Se considera que la adicción a Internet podría disminuir la efectividad de ciertos factores protectores contra la depresión, aumentando así la vulnerabilidad a padecerla. Un descubrimiento especialmente relevante es el papel de la autoestima como factor mediador en la relación entre la depresión y la adicción a Internet. Las personas con baja autoestima tienen un mayor riesgo de desarrollar depresión y pueden recurrir a Internet en un intento de mejorar su autopercepción. No obstante, un uso inadecuado de Internet podría afectar negativamente a la autoestima. Esto resulta especialmente significativo en los adolescentes, un grupo particularmente propenso a desarrollar adicciones y trastornos depresivos.


Las personas con síntomas depresivos tienden a utilizar Internet de manera excesiva como una forma de mitigar su malestar emocional. Esto puede generar un círculo vicioso en el que el uso desmedido de Internet agrava los síntomas depresivos, y estos, a su vez, llevan a buscar alivio nuevamente en Internet, perpetuando el problema.

Asimismo, otros trastornos como el insomnio, la ansiedad y el estrés suelen estar vinculados tanto con la depresión como con la adicción a Internet.

Identificar los riesgos, adoptar estrategias de prevención y buscar apoyo profesional pueden contribuir a prevenir complicaciones relacionadas con el uso excesivo de Internet y otras afecciones asociadas.

Dr. Luis Jiménez Suárez
Especialista en Psiquiatría en HC Marbella International Hospital